Deco con Criterio

Cómo elegir paletas de colores para interiores según el gusto del cliente

Cómo elegir paletas de colores para interiores según el gusto del cliente

Una tarde de finales de mayo, aquí en Pachuca, me pasó algo que me bajó los humos de golpe. Estaba terminando de asesorar a un cliente con un gris supuestamente neutro para su sala, pero en cuanto el sol empezó a caer y la luz cambió, ese gris se volvió un lila espantoso que no pegaba con nada de los muebles. Ahí entendí que decorar mi propio departamento por puro instinto no era lo mismo que cobrarle a alguien por un trabajo bien hecho.

Por cierto, antes de seguir, te cuento que en este blog comparto lo que voy aprendiendo en mis chambas de decoración. Recomiendo algunos cursos como afiliado de Hotmart y gano una comisión si decides comprar desde un enlace, aunque para ti el precio es el mismo. Solo hablo de lo que yo mismo he probado para profesionalizar este oficio.

El error de confiar solo en el instinto

Llevo unos ocho meses tomándome esto de la decoración más en serio, pasando de ayudar a amigos a cobrar por pequeños proyectos de estilismo. Pero esa tarde de mayo me di cuenta de que mi "ojo" no bastaba. Traducir los deseos abstractos de otra persona en una paleta técnica es mucho más difícil que elegir un color que a ti te guste. El cliente me pedía algo "sereno", yo le di ese gris, y terminamos con una sala que parecía el cuarto de una quinceañera.

Sentí una frustración enorme. Me di cuenta de que necesitaba entender la teoría del color y la física de la luz de verdad, no solo ver mood boards bonitos en Pinterest. No se trataba solo de qué colores combinan, sino de cómo se comportan esos colores en el mundo real, con paredes que reflejan luz y sombras que ensucian los tonos.

Manos sosteniendo una paleta de colores de pintura bajo luz cálida.

Por qué la psicología del color a veces falla

Casi todos los cursos básicos te dicen que el azul relaja y el rojo activa. Pero hace unos seis meses me pasó algo que me hizo dudar de esas reglas de cajón. Le mostré a un cliente una muestra de un azul que yo consideraba relajante, el tono perfecto para su estudio. Se hizo un silencio incómodo. Él miró la muestra y me dijo, con una cara de pocos amigos, que ese color le recordaba exactamente a la oficina de un hospital donde pasó mucho tiempo de chico.

Ahí aprendí mi segunda gran lección: la psicología del color es personal y, sobre todo, depende de la luz. Si eliges una paleta basada solo en la personalidad del cliente pero ignoras la orientación de la ventana, el proyecto va al fracaso. En ciudades de altura como la nuestra, la luz de la tarde tiende a ser más azulada. Si metes un gris frío en una habitación que da al norte, se va a sentir como una cueva de hielo por muy "moderno" que sea el estilo.

Si estás en ese punto donde quieres dejar de adivinar, te recomiendo echarle un ojo al MÁSTER en Diseño y Decoración de Ambientes y Espacios Interiores. Fue el que me ayudó a entender que presentar una propuesta no es decir "esto se ve bien", sino explicar por qué ese tono funciona con la luz que tiene el cliente.

La técnica que cambió mi forma de trabajar: LRV y 60-30-10

A principios de mayo, después de un par de semanas de prácticas intensas con los materiales del curso, empecé a aplicar conceptos que antes me daban flojera, como la Escala LRV (Light Reflectance Value). Es una medida que va de 0 a 100 y te dice cuánta luz refleja una pintura. Si el espacio es pequeño y oscuro, no puedes bajar de un LRV de 60 si no quieres que el cliente se sienta claustrofóbico.

También empecé a usar de forma estricta la regla 60-30-10 para distribuir el color:

Parece una fórmula matemática rígida, pero es lo que le da equilibrio visual a una habitación sin que parezca que todo está combinado a la fuerza. Cuando aprendes a hacer una propuesta de diseño de interiores para clientes reales usando estas proporciones, dejas de ser el que "mueve muebles" para ser alguien que diseña con criterio.

Muestras de pintura en una pared mostrando cómo cambia el color con la sombra.

La importancia del Índice de Reproducción Cromática (CRI)

Otro punto donde muchos fallamos al principio es no fijarnos en los focos. Puedes tener la paleta más increíble del mundo, pero si la luz artificial del cliente es de mala calidad, todo se va a ver grisáceo o verdoso. Aprendí que hay que buscar fuentes de luz con un CRI de al menos 90 para que los colores se perciban de forma natural por la noche.

Recuerdo el roce áspero de las cartas de color de cartón contra mis dedos mientras comparaba muestras de tela bajo la luz amarillenta de un foco viejo en mi propio comedor. Estaba tratando de entender por qué una tela que en la tienda era beige, en mi casa se veía color mostaza. Esa es la metamería en acción, y si no sabes manejarla, el cliente te va a llamar a los dos días diciendo que pintaste la casa de un color que él no eligió.

Para quienes apenas van empezando y no quieren invertir tanto de entrada, existe el curso de Diseño de Interiores y Decoración del Hogar Profesional. Es más sencillo, pero te da las bases para dejar de cometer errores de novato en tu propia casa o con tus primeros clientes.

De hobby a servicio profesional con confianza

Una tarde calurosa de junio, tuve que presentar una propuesta para una recámara principal. Esta vez no llegué solo con fotos de revistas. Llevaba mis muestras físicas, el análisis de la luz que entraba a las 10 de la mañana y a las 5 de la tarde, y una distribución de color basada en la regla 60-30-10. La seguridad que te da hablar con términos técnicos, pero explicados de forma sencilla, es lo que hace que el cliente confíe en ti y no te regatee tanto la lana.

Si estás pensando en cómo empezar a trabajar en decoración de interiores por cuenta propia, mi consejo es que no te saltes la parte aburrida. Aprender a medir, a calcular el LRV y a entender la iluminación de interiores para salas pequeñas es lo que realmente te separa de alguien que solo tiene buen gusto.

Propuesta de diseño sencilla con plano dibujado a mano y muestras de color.

Al final, elegir una paleta de colores no es una cuestión de magia ni de inspiración divina que te baja mientras ves el techo. Es una mezcla de escuchar las fobias y gustos del cliente (para no meterle el azul de hospital) y aplicar la técnica para que esos colores sobrevivan a los cambios de luz del día. Si te interesa dar ese salto, el MÁSTER en Diseño y Decoración es, en mi experiencia, la herramienta más completa que he encontrado para dejar de ser un aficionado y empezar a cobrar como alguien que sabe lo que hace.

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